Francisco Xavier Prado Saona nació el 8 de octubre de 1964 en Quito, Ecuador. Desde una edad temprana, mostró un notable interés por la música, reproduciendo las canciones que escuchaba en la iglesia en un pequeño piano de juguete, que más tarde fue sustituido por un acordeón.
Su familia tenía una rica tradición musical: su madre y su abuelo tocaban la guitarra, y su padre había sido un cantante y baterista frustrado. Aunque su madre lo animaba a tocar la guitarra, Pancho inicialmente se resistía. Sin embargo, pasaba largas horas observando a su abuelo interpretar y cantar pasillos. A los dieciséis años, Pancho vivió un momento que lo marcaría profundamente: la muerte de John Lennon, su ídolo en ascenso, el 8 de diciembre de 1980. Al día siguiente, decidió comprar un juego de cuerdas para la antigua guitarra de su madre, que colgaba decorativa en su habitación, con la firme determinación de aprender a tocarla. Se dedicó a practicar acordes durante días, y pronto comenzó a tocar canciones de los Beatles y los Bee Gees, además de adentrarse en el repertorio de artistas como John Denver, Cat Stevens, Queen, Pink Floyd y Led Zeppelin. A los 17 años, se unió al grupo de rock de su colegio, Spellman, donde se graduó de bachiller.
Con el tiempo, su estilo se volvió más pesado, convirtiéndose en un aficionado de bandas como Black Sabbath, Deep Purple y Ten Years After, tocando la guitarra principal con una Fender Telecaster. Antes de finalizar sus estudios en el colegio, los grupos de rock del Spellman y del Colegio Americano se fusionaron para formar una nueva agrupación, Return. Durante este período, Pancho tocó la guitarra rítmica y cantó ocasionalmente, mientras el tecladista Nelson García lo animaba a explorar un estilo más suave y latinoamericano. Aunque al principio se mostró reacio, dado su fervor por Ozzy Osbourne, Nelson lo convenció pacientemente de que colaboraran en la creación de música.
Mientras tanto, Pancho había iniciado sus estudios en la Facultad de Medicina, aspirando a seguir los pasos de su padre. Sin embargo, el ambiente universitario lo llevó a descubrir y apreciar la música de artistas latinoamericanos. En 1984, durante el Tercer Festival de la Nueva Canción Latinoamericana en Quito, Pancho se sintió cautivado por este género, declarando: "esto es lo que quiero hacer toda mi vida". Fue entonces cuando decidió cambiar su enfoque musical de Ozzy a Silvio Rodríguez, comenzando a cantar además de tocar la guitarra de palo, una Yamaha que sus padres le habían regalado.
Junto a Nelson García, formó el dúo Umbral. Nelson solicitó a Pancho grabaciones de sus propias composiciones y eligió la canción "A donde vas", que se convertiría en una de las más emblemáticas del cancionero popular ecuatoriano. El dúo tuvo éxito en varios conciertos, presentando un repertorio que combinaba sus propias composiciones con clásicos del rock. Con el tiempo, Pedro Pino se unió a Umbral, y juntos lanzaron su primer LP, titulado "UMBRAL", que incluía éxitos como "A donde vas", "Idilio" y "Tiempos sobrehumanos". La agrupación se convirtió en una de las más representativas de la Música Urbana en Ecuador durante los años 80, junto a bandas como Promesas Temporales y Canela.
Con la llegada de los años 90, Umbral atravesó un período difícil. Nelson García se trasladó a Boston para estudiar música y Pedro Pino se mudó a Chile, dejando a Pancho solo y marcando el final de la banda. Durante estos años, se vio obligado a tocar en diversos lugares para subsistir. En 1995, tras graduarse, decidió dedicarse a su nueva carrera como Psicólogo Clínico, aunque continuó componiendo música. En el año 2000, un incidente cercano a la muerte lo llevó a reflexionar sobre su vida y su legado, lo que lo impulsó a comenzar a grabar sus canciones, muchas de las cuales había compuesto desde la disolución de Umbral.
Así nació su primer álbum como solista, "Días Mejores", un proyecto conceptual que explora la esperanza y la resiliencia en tiempos difíciles. El disco, que contiene 13 temas, refleja sus vivencias y su evolución como artista, manteniendo un estilo de trova más maduro.
Pancho Prado se unió al colectivo creativo LOCOMOTROVA, un movimiento que busca reunir a cantautores y poetas con la intención de fomentar la conciencia social a través de la poesía y la música. En su canción "Días Mejores", él expresa su anhelo de un futuro mejor, afirmando: "Aunque hoy los trovadores no puedan cantar / Y la Bella Durmiente del alma no quiera despertar / Aunque hoy las miradas de los que se aman ya no se puedan encontrar / No hay mal que dure una eternidad / Seguro vendrán Días mejores..."