Canciones para no dormir la siesta fue un colectivo musical uruguayo que, aunque concebido inicialmente para el público infantil, logró atraer también a adultos. Su trayectoria comenzó el 19 de junio de 1975 y concluyó en julio de 1990. A lo largo de su existencia, la composición del grupo experimentó variaciones, siendo su formación más estable la que incluyó a Jorge Bonaldi, Susana Bosch, Nancy Guguich, Gonzalo Moreira, Gustavo Ripa y Carlos Vicente.
Este grupo es recordado por ser pionero en la música infantil en Uruguay, además de desempeñar un papel significativo en la resistencia cultural durante la última dictadura militar del país. La idea de Canciones para no dormir la siesta nació de Horacio Buscaglia y Nancy Guguich, quienes inicialmente solo buscaban crear un espectáculo para niños, sin intención de formar un grupo musical.
El debut del colectivo tuvo lugar en la sala Mercedes de El Galpón, donde presentaron un repertorio que combinaba adaptaciones de canciones infantiles tradicionales con algunas composiciones originales. Su enfoque se alejaba de la estructura narrativa típica de las obras teatrales infantiles de la época, optando por una forma más dinámica que incluía pequeños cuadros o imágenes sustentados por las canciones, logrando así captar la atención del público joven durante dos horas. El espectáculo fomentaba la participación del público a través de juegos y canciones interactivas. En la primera formación, además de Buscaglia y Guguich, participaron Jorge Bonaldi, Leticia Laurenz, Gonzalo Moreira, Jaime Roos y Walter Venencio.
Sin embargo, este inicio fue efímero. En 1976, las salas de El Galpón fueron clausuradas y los instrumentos del grupo fueron confiscados. Entre 1975 y 1976, muchos de los integrantes abandonaron el país, con Buscaglia y Guguich dirigiéndose a Argentina, y Bonaldi y Roos a España. En 1977, Horacio Buscaglia dirigió un nuevo espectáculo titulado "Para cuando llueva", protagonizado por Susana Bosch y Walter Venencio, que mantenía un espíritu similar al de su anterior proyecto. Este espectáculo fue retomado en 1978, aunque sin Jaime Roos, quien aún se encontraba en Europa, y con la incorporación de Gustavo Ripa, quien permanecería hasta 1988, así como Jorge Lazaroff y Cecilia Prato, que se unieron hasta 1980. Durante este período, el grupo se estableció en el Teatro Circular, donde actuaron entre 1978 y 1981.
En 1981, continuaron sus presentaciones en el Teatro Circular y comenzaron a realizar espectáculos en el interior del país. Al año siguiente, se trasladaron al nuevo Teatro La Candela de Pocitos, ubicado en la antigua sala Shakespeare and Company, que había sido anteriormente La Claraboya Amarilla de Alfredo Zitarrosa. En 1983, llevaron a cabo varios espectáculos masivos, llenando el Palacio Peñarol en dos ocasiones y el Cilindro Municipal una vez con su show "Los derechos del niño".
Regresaron al Teatro Circular en 1984, donde realizaron funciones durante todo el año. En 1985, ya en un contexto democrático, llevaron a cabo una breve temporada en El Galpón y, en septiembre, celebraron su décimo aniversario con un masivo espectáculo en el Palacio Peñarol. Ese mismo año lanzaron su mayor éxito, "Chim pum fuera", incluido en el álbum Diez años, que alcanzó el estatus de doble disco de platino.
Entre 1986 y 1988, participaron en los escenarios del carnaval, lo que les permitió ampliar su popularidad y llegar a nuevos sectores de la sociedad. Durante estos años, continuaron sus presentaciones en diversos teatros de Montevideo y realizaron giras por el resto del país, logrando que sus álbumes Había una vez y Cht! obtuvieran el reconocimiento de disco de oro.
El 6 de enero de 1989, en el día de Reyes, el grupo, en colaboración con Canal 10 de Uruguay, organizó un gran espectáculo en el Parque Central, que fue notable por su avanzada tecnología para la época y recibió una respuesta entusiasta del público. Desde mayo de 1989 hasta finales de ese año, Canciones para no dormir la siesta tuvo un programa en vivo en Saeta TV Canal 10, transmitido desde el estadio cerrado de Defensor, con una duración de una hora y media. Sin embargo, el rating del programa no cumplió con las expectativas, a pesar de la gran producción y el esfuerzo creativo detrás de él.
A finales de 1989, la popularidad del grupo comenzó a decrecer, una tendencia que se acentuó en 1990. Esta disminución en la respuesta del público, sumada a las divergencias en los intereses de sus integrantes y los costos asociados al grupo, llevaron a la disolución de "Canciones para no dormir la siesta" en 1990.